¿Qué pasa con mis fotografías después de una sesión?
Hace poco, una clienta me hizo una pregunta que me pareció especialmente interesante:
“Cuando termina la sesión y me entregas las fotografías, ¿qué pasa con los archivos? ¿Y con los originales?”
Es una duda completamente razonable. Especialmente cuando hablamos de fotografía boudoir, lencería o retratos personales.
Flujo de trabajo y edición de fotografía
Detrás de una sesión hay muchas más imágenes de las que finalmente recibes, y creo que es importante explicar qué sucede con ellas, quién tiene derechos sobre las fotografías y qué puedes esperar una vez terminada la entrega.
¿De quién son las fotografías?
Hay una diferencia importante entre ser la persona fotografiada y ser el autor de una fotografía.
En México, la Ley Federal del Derecho de Autor protege las obras fotográficas. Como fotógrafo, tengo derechos sobre las imágenes que creo, aunque cuando se trata de fotografías realizadas por encargo también entran en juego las condiciones del contrato y los derechos que correspondan a cada parte (artículo 86 de la Ley Federal del Derecho de Autor).
Pero ser autor de una fotografía no significa que pueda hacer cualquier cosa con ella.
Tú tienes derechos sobre tu propia imagen, y eso es especialmente relevante cuando las fotografías pertenecen a una sesión privada.
Por eso conviene distinguir entre la autoría, los derechos de uso y la autorización para publicar.
¿Puedo publicar tus fotografías en mis redes sociales?
Como fotógrafo, mostrar mi trabajo es una parte importante de mi actividad.
Las fotografías que publico en mi web, Instagram o portfolio permiten que otras personas conozcan mi estilo y puedan imaginar cómo sería una sesión conmigo.
Pero existe un límite que para mí es fundamental:
NUNCA publico fotografías de una sesión privada sin la autorización expresa de la persona fotografiada.
Esto incluye las fotografías boudoir, de lencería y de desnudo artístico, pero también los retratos convencionales.
Si autorizas la publicación de determinadas imágenes, acordamos cuáles pueden utilizarse y con qué finalidad. Si prefieres que toda la sesión permanezca privada, esa decisión se respeta.
Contratar una sesión no implica autorizar su publicación.
¿Qué sucede con los archivos RAW?
Durante una sesión puedo tomar muchas más fotografías de las que finalmente entrego.
Después viene un proceso de selección, edición y retoque. No todas las imágenes pasan a esa última etapa: algunas son pruebas de iluminación, otras tienen pequeñas variaciones de pose o simplemente no forman parte de la selección final.
Los archivos RAW son los originales de cámara, el material con el que trabajo para crear las fotografías terminadas.
Los RAW no forman parte de la entrega habitual, salvo que lo hayamos acordado expresamente.
Lo que recibes son las fotografías seleccionadas y editadas, en los formatos y resoluciones establecidos en tu paquete.
¿Cuánto tiempo conservo tus fotografías?
Una sesión puede generar una cantidad considerable de información: archivos RAW, versiones de trabajo, fotografías retocadas y copias de seguridad.
Mantener ese material tiene un costo de almacenamiento, mantenimiento y gestión.
Por eso, aunque puedo conservar archivos después de la entrega, no puedo garantizar su disponibilidad una vez transcurridos seis meses desde la entrega final.
Esto no significa necesariamente que tus fotografías se eliminen al cumplir ese plazo. Significa que, a partir de ese momento, no puedo comprometerme a recuperarlas o volver a entregarlas.
Mi recomendación es sencilla: cuando recibas tu galería definitiva, descarga tus fotografías y guarda al menos dos copias, preferiblemente en dispositivos o servicios diferentes.
Y recuerda que conservar una fotografía no significa que tenga autorización para publicarla.
¿Por qué firmamos un contrato?
Porque prefiero que todo esté claro antes de encender la cámara.
Un contrato es el marco de entendimiento de nuestro acuerdo.
El contrato establece qué incluye la sesión, cuántas fotografías recibirás, cómo se realiza la entrega y cuáles son los derechos y responsabilidades de ambas partes.
También permite dejar por escrito las condiciones de uso de las imágenes, la privacidad, la conservación de archivos y cualquier autorización de publicación.
No se trata únicamente de proteger mi trabajo como fotógrafo. También se trata de protegerte a ti.
Especialmente en sesiones personales, saber de antemano qué ocurrirá con tus fotografías ayuda a que puedas disfrutar de la experiencia con mayor tranquilidad.
Tus fotografías, tus decisiones
Para mí, una sesión no termina únicamente cuando recibes un enlace de descarga.
También importa que sepas qué estás recibiendo, qué sucede con el material que no se entrega y qué derechos tienes sobre tu imagen.
Mi trabajo consiste en crear fotografías que te gusten y que quieras conservar.
Y parte de hacerlo profesionalmente es tratar esos archivos, y la confianza que depositas en mí, con el mismo cuidado que pongo en cada fotografía.
Si quieres saber más, tengo una sección de Preguntas Frecuentes.