¿Necesito comprar lencería para la sesión?
Boudoir y lencería no son sinónimos.
Aunque muchas personas relacionan este tipo de fotografía con conjuntos de encaje, medias o prendas especialmente sensuales, una sesión boudoir puede construirse con muchísimas opciones diferentes. No necesitas comprar ropa nueva ni utilizar algo con lo que no te sientas completamente cómoda.
Puedes llevar un body, una camisa blanca, un blazer, un vestido, un jersey amplio, unos jeans, una bata, una sábana o cualquier prenda que te ayude a sentirte tú misma. Incluso una combinación aparentemente sencilla puede funcionar muy bien si conecta con tu personalidad y con la imagen que quieres proyectar.
Sea lo que sea, la manera en la que cuentes tu historia puede marcar la diferencia.
Hay sesiones en las que la lencería tiene mucho protagonismo y otras en las que prácticamente no aparece. Algunas fotografías pueden centrarse en la silueta, la luz y los detalles; otras pueden tener una estética más cotidiana, elegante, íntima o editorial. No existe una única manera correcta de hacer boudoir.
Si quieres utilizar lencería, puedes elegir prendas que ya tengas o buscar algo nuevo únicamente si te apetece. No es necesario que sea costoso, complicado o especialmente atrevido. Lo más importante es que puedas moverte con naturalidad y que no estés pendiente todo el tiempo de si la prenda se ajusta, se mueve o deja ver más de lo que deseas.
Antes de la sesión podemos hablar sobre el estilo que buscas y preparar diferentes opciones de vestuario. También podemos revisar referencias, combinar prendas y decidir qué funciona mejor según la locación, la iluminación y el tipo de fotografías que quieras crear.
Si no sabes qué llevar, no tienes que resolverlo sola. Podemos empezar con lo que ya tienes en casa y construir la propuesta a partir de ahí. A veces una camisa, un saco o una prenda que utilizas habitualmente puede resultar mucho más personal y favorecedora que un conjunto comprado específicamente para la ocasión.
Lo importante no es cuánto enseñas, sino cómo quieres verte en las fotografías. La sesión puede ser sensual sin ser explícita, elegante sin ser rígida y sugerente sin dejar de sentirse completamente tuya.